La Comarca de Carrera Blanca | Loredas 23° Última semilla, año 201 de la 4ta era

     Han pasado ya 4 días desde que partí de la ciudad Imperial de Soledad, creo que es tiempo de dejar el debido registro, aún cuando mis avances sean mínimos, supongo que no quiero dejar en el olvido los eventos que transcurrieron durante estos días.

     Me alejé de la ciudad durante la mañana para tomar un baño antes de seguir con mi viaje, supuse en ese momento que mi armadura era lo suficientemente fuerte para explorar un poco mas al interior del continente. Conforme me iba alejando me detenía para dar cortos vistazos al norte, ya que la ciudad de Soledad se puede ver desde muy lejos, es un buen punto de referencia para ver cuanto había avanzado.


     Al cruzar el enorme cuerpo de agua que rodea la ciudad por su parte más accesible (los pantanos) di un rodeo al oeste para luego dirigirme hacia el sur, hice esto debido a que mi armadura no soporta muy bien el frío y quería evitar en medida de lo posible el clima gélido de esa región, cuando me adentre un poco más en el bosque me detuve un momento nuevamente para tener un pequeño campamento y descansar, después de todo, estaba atardeciendo.


     Sinceramente no me esforcé mucho, recupere energías con un poco de sopa de verduras que guarde de el "Skeever Travieso" y seguí adelante, como había mucha calma supuse que no era lo suficientemente peligroso para viajar de noche.

     Conforme fui avanzando, pude ver una fortaleza a lo lejos, eso me preocupó un poco ya que una fortaleza conlleva el posible encuentro con una facción con altas probabilidades de que no sea amistosa, decidí pasar de largo, aunque no me lo permitieron, lo primero que pude intuir es que en ese lugar se albergaban nigromantes o simplemente era un sitio maldito, varios esqueletos corrían moviendo sus extremidades como si fueran unas enormes marionetas intentando intimidarme.


     Por lo general ese tipo de cadáveres reanimados no suele ser un problema, debido a su avanzado estado de descomposición, los ligamentos que mantienen unidos sus huesos son muy débiles, habitualmente solo es necesario un impacto en la espina o las costillas para desmoronar todo el esqueleto. Lo que me preocupo al instante fueron los nigromantes que salieron de la fortaleza, no dudaron en lanzarme estacas de hielo, algunos dicen que ellos siempre te atacan con magia de hielo para evitar dañar demasiado tu cuerpo, que terrible sería para mi que me esclavizaran de esa manera o peor, que atraparan mi alma en una gema.


     Procuré deshacerme rápidamente de los esqueletos guardianes, ya que como su cuerpo es débil es imposible reanimarlos nuevamente, corrí para tomar las flechas de sus cuerpos y comencé a descargar flechas contra los nigromantes, recibí un par de impactos de cristales de hielo, el cuerpo se me entumía y mi temperatura corporal bajaba lentamente.


     Mis oportunidades para retirarme eran cada vez menores, mi cuerpo estaba muy entumecido para correr y en campo abierto sería un blanco fácil para sus proyectiles, opte por abrir la puerta principal del fuerte y buscar un sitio donde resguardarme, aún cuando sabía que encontraría mas hostiles dentro.

     Me escondí en un rincón y en un instante entraron dos nigromantes buscándome con sus hechizos de luz de vela, afortunadamente pasaron de largo, tuve que avanzar en cuclillas por los pasillos oscuros de aquella fortaleza.


     Al final encontré una pequeña escotilla que daba a un podridero, por donde pude escapar, salí por la parte trasera del fuerte y parecía no haber vigilancia. Lo ideal sería haber limpiado ese sitio de todos esos nigromantes, no me deja tranquila saber que emboscaran a cualquier persona que pase por ahí, pero mis capacidades en este momento no me lo permiten; cuando menos, tuve una buena vista para revisar los avances de mi expedición.


    Con pocas provisiones y algunas heridas seguí adelante, la noche me había alcanzado y no tenía un lugar seguro donde quedarme, para mi infortunio el clima empezó a jugar en mi contra nuevamente, el cielo se cubrió, las estrellas desaparecieron junto con Masser y Secunda, estaba rodeada de nieve y hielo nuevamente. Procure encontrar un sitio para resguardarme del clima pero me fue imposible, los túmulos que tenía cerca estaban bloqueados, abrir esas enormes puertas congeladas era imposible y por si fuera poco, tenía a un troll de la escarcha pisándome los talones, podía escuchar sus gritos a lo lejos, retumbando entre aquellas columnas de roca, perdiéndose en la blancura.


     Por fortuna tenía a la mano unos cuantos frascos de veneno que empaque antes de salir de Soledad, rápidamente vertí el liquido toxico sobre las puntas de mis flechas, el frío era tan intenso que en lugar de ser una sustancia líquida, era como si vertiera alquitrán, pastoso, denso, con grumos de hielo brotando del mismo frasco, no se si eso haría perder efectividad al veneno pero me ayudo a distribuirlo adecuadamente en todos los proyectiles. De no haber podido frenar la brutal regeneración de aquel troll con el veneno, ese encuentro podría haber sido desastroso para mi, sin embargo, el viento se calmó lo suficiente para colocar algunas flechas en su garganta.

     Continué caminando al Sur-Este, el clima mejoró un poco, el viento aún era gélido pero al menos el panorama ya no estaba cubierto de hielo,comencé a ver un vislumbre en la oscuridad de la noche, ya era Fridas 22, estaba amaneciendo y el crepúsculo dibujo la silueta de una pequeña ciudad en el horizonte, antes de ver aquella imagen estaba considerando seriamente tirarme en la maleza y dormir un poco pero ver que al fin había un poco de civilización después de todos esos desolados y hostiles parajes, me dio ánimo para seguir adelante.


     El clima mejoró bastante, al menos, el viento ya no era cortante al contacto con mi piel, me acerque a las murallas de la ciudad y pude ver unas tiendas armadas de piel en la entrada, eran Khajiitas, al parecer a la gente de Skyrim no le gustan estos personajes, tienen una fama de contrabandistas y ladrones de una forma muy estigmática, a mi me parecieron una simple orda de gitanos.

     Finalmente llegué a las puertas de la ciudad, esas murallas viejas parece que resistieron varios conflictos en la antigüedad, no parecía una ciudad tan imponente como Soledad pero al menos se podía percibir un ambiente más seguro que si acampaba en cualquier otro lugar.


     En cuanto entré fui abordada por un orco, en un principio pensé que sería un bandido pero, su armadura era igual a la mía, me amenazó inmediatamente, suponiendo que yo sabía lo que habría sucedido con su amigo, al menos eso pensé hasta que exclamó: "Tu no podrías haber matado a Bror, explícame que sucedió ahora mismo". Eso me ofendió un poco, pero solo le dije que mi armadura pertenecía a alguien que encontré muerto en una de mis expediciones en el norte, "tomé su armadura por que el ya no la necesitaba". El tipo se tranquilizo un poco, al menos entendió lo que sucedió con su compañero y por que no había sabido de el hace tiempo.


     Me dio curiosidad así que pregunte si pertenecían a alguna facción que tuviese que ver en la guerra civil, entonces se presentó, me dijo que se hacen llamar la "Guardia del Alba", se dedican a cazar vampiros y me dio propaganda para unirme a ellos, los vampiros son muy peligrosos y no son parte de mis planes ahora mismo, tuve que rechazar su oferta.

     Dormí unas horas en la posada para hacer negocios con los materiales que llevaba conmigo, también fabrique flechas y llene mis botellas de agua, me comentaron los guardias que un campamento de gigantes tenía muy inquietos a los pobladores, así que tome la ruta que me dieron.

     Caminé durante una hora aproximadamente, hasta ver unas piedras con runas pintadas, aparentemente delimitando el territorio que los gigantes habían designado, me acerque con cautela y envenene mis flechas nuevamente, para mi desgracia, pensé que sería mas fácil de lo que fue en realidad.


     Comencé a descargar mis flechas tan rápido como podía sobre el gigante, este no se detuvo ni un momento cuando se acercaba a mi y después de unas 20 flechas, cayó al piso, con sus músculos tullidos, más por el veneno que por el daño superficial de mis flechas. De entre la nuve de polvo que se había levantado apareció otro gigante, me tomó por sorpresa y tuve que esquivarlo, afortunadamente no son demasiado rápidos así que solo tenía que lanzarme hacia atrás y atacar a distancia siempre que pudiera.


     Pensé que sería un combate fácil pero perdí el equilibrio y el gigante logró alcanzarme con su enorme maso, de no ser por mi armadura creo que habría roto todas mis costillas de un golpe, caí sobre las piedras y comencé a sangrar inmediatamente, debía huir pero mi cuerpo estaba en muy mal estado, de pronto mi caballo relinchó y llamó la atención del gigante, entonces alguien me tomó de un brazo y me arrastró rápidamente colina arriba, como el gigante se había dado la vuelta para intentar hacerse del caballo, la unica salida era resguardarse en el propio campamento de los gigantes.

     Recupere un poco el aliento y detuve las hemorragias con vendajes y ungüentos, pude ver que había un Khajiita conmigo, vestía una túnica y decía llamarse M´aiq, ("solo un grupo de gitanos he?"), me ayudó a levantarme y me dijo que había que irnos antes de que el gigante regresara, pero ya era tarde, el gigante estaba subiendo la colina, con las manos vacías, hubiera sido muy desafortunado verlo subir con mi caballo a cuestas. Utilice los últimos venenos que tenía para atacarlo nuevamente, al parecer M´aiq se molestó conmigo, supongo que verme arriesgar la vida (y la de el) después de su ingenioso movimiento para distraer al gigante y rescatarme; no le pareció la mejor estrategia, pero de alguna manera tenía el presentimiento de que el gigante estaba herido, el veneno, las heridas anteriores y la colina empinada facilitaron mucho nuestra supervivencia, justo cuando el gigante estaba a punto de alcanzar las escaleras a la plataforma de roca donde nos encontrábamos, puso una rodilla en el suelo, adolorido soltó un gruñido mientras un par de flechas más se incrustaban en su cabeza, entonces pude respirar tranquila por un momento.

     Di un vistazo por los alrededores, pude notar que había cráneos humanos en el suelo, al parecer los gigantes de estas tierras no son tan pacíficos como algunos piensan, cuando vi que había una caverna decidí entrar a investigar, pero antes me di la vuelta para agradecerle nuevamente a M´aiq, quien con un gruñido me dijo que no quería hablar más conmigo y se fue, tal vez esperaba otro comportamiento de mi parte, no lo se.


      Dentro de la cueva pude encontrar aún más cráneos y un par de cuerpos, parecía que eran cazadores, tome algunos objetos de valor y material de flecharía, descanse un poco para recuperar energía y cerrar por completo mis heridas con mi hechizo de curación. Cuando salí de la cueva ya había atardecido, tenía que darme prisa en regresar.
      Vi algunas estructuras a medio camino donde pensé que podía armar un campamento, pero había un nigromante, tuve que combatir nuevamente, aunque como estaba distraído haciendo algún tipo de ritual, pude tomarlo por sorpresa y acabar con el antes de que me rodeara con sus esqueletos encantados.

     Arme mi tienda de campaña baje un poco de grasa animal de la bolsa en la montura de mi caballo y armé una pequeña fogata para calentarme, cocine unas cuantas verduras que llevaba conmigo y me dedique a moler los huesos de los animales que había casado en el camino, a primera vista no parecía un área demasiado hostil pero en una hora y media de camino elimine a 6 lobos, los depredadores siempre están al acecho en este lugar.

     Cuando termine cerré la tienda para dormir un poco, no apagué el fuego, deje que se apagara solo por la madrugada para que calentara la tienda lo más posible, ardió tal vez unas 3 horas luego de que me que me fui a dormir.

      Por la mañana el aire era gélido, se filtraba un poco por las costuras de mi tienda, tuve que abrigarme y prepararme para partir, ya había dormido lo suficiente.

      Ya se podía ver Carrera Blanca desde ese lugar, pero me encontré con unas huellas que me alarmaron inmediatamente, huellas de trolls, no podía creer que había dormido en un lugar tan peligroso, estaba demasiado cerca del camino y no podía evitar pensar que cualquier viajero que cruzara esa ladera estaría en grave peligro, tuve suerte, tal vez están de cacería en un lugar lejos de aquí.


      Seguí las huellas hasta una cueva, esperaba que fuese solo uno pero eran dos de ellos, me quedaban pocos recursos para afrontar la situación, mis flechas y venenos se terminaron con el primer troll, que apenas logre matarlo mientras el otro bajaba de una enorme roca. 

     No tuve tiempo de sacar mi pico de guerra antes de que el troll me alcanzara, me dio una bofetada que me lanzo al suelo y me confundió un poco, intenté levantarme pero el troll llego a mi primero, me tomo del hombro de la armadura, intento lanzarme con un movimiento muy brusco de su brazo pero me aferre a un tronco junto a mi, la rama resistió pero las correas de cuero se reventaron y arranco de un movimiento mi armadura, me quede unicamente con las botas y los guantes, tuve que levantarme y correr, esquive un par de ataques pero prácticamente estaba peleando semidesnuda, cualquiera de sus golpes me rompería varios huesos.

     Pude ver un cadáver al fondo de la cueva así que para ganar tiempo, use el hechizo de llamas con las dos manos, el troll se retorció un poco cuando empezó a arder y yo corrí para tomar la armadura, tenía un olor a podredumbre insoportable, de alguna manera logre entrar en esa armadura de cuero antes de que el troll intentase atacarme de nuevo.


     No podía vencer al troll unicamente con mi pico de guerra, su capacidad de regeneración era demasiado grande como para hacer suficiente daño y ya no tenía venenos que contrarresten su regeneración, tuve que arriesgarme a usar magia, soy renuente a ello por que si algo sale mal y salgo herida, tal vez no tenga suficiente energía para usar mi hechizo de curación, pero aun así lo intenté. Lance un hechizo de llamas que hizo que su cuerpo ardiera por unos instantes, como su habilidad re generativa se ocupaba de sanar las quemaduras de su piel, no podía contrarrestar las heridas que le causaba con mi arma, el daño era poco pero a la larga, el troll perdió la batalla de resistencia.

      
     Al final logré llegar a Carrera Blanca a la hora del desayuno, con unas cuantas pieles que curtir, nuevos ingredientes y materiales para reabastecerme, creo que me quedare aquí un tiempo y veré si encuentro indicios de algún artefacto diédrico.

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