El rescate | Sundas 17° Última semilla, año 201 de la 4ta era

     Cuando desperté, la cabeza me dolía un montón, mi vista estaba muy nublada, aún me sentía muy entumecida, aunque inmediatamente sentí el calor del fuego, la posadera me sirvió un trago para calentarme, ella me explico que unos pescadores que se dirigían a un lugar llamado "El Puente del Dragón" vieron al horizonte como mi nave se undía y llegaron a buscar sobrevivientes, unos extraños me salvaron la vida.



     Encontré una nota entre mis cosas en la que se explicaba mejor lo ocurrido, tal parece que de esa manera el favor ya se había pagado, supongo que a un pescador, una espada común y corriente le parecía "muy buen equipo", aunque hubiera preferido que se llevase mi equipo, ya que estaba en la posada el dinero me hubera venido bien para comprar provisiones.


     Mis pensamientos ya eran mas claros, no sabía en que parte de Skyrim había terminado, pero ya que estaba mas en calma tenía que poner en orden mis prioridades, ¿Por que vine? ¿Que es lo que estoy haciendo aquí? Pues todo se resume a los artefactos daedricos, a cualquier costo debo evitar que los artefactos sean ofrecidos a los mortales y la única manera de hacerlo es confinándolos, si no deseo que nadie posea ese poder, debo poseerlo yo.

     Pero es muy pronto para emprender ese viaje, necesito habilidad, necesito provisiones, recursos, necesito un equipo que me apoye en esta empresa, pero sobre todo, necesito un lugar seguro donde pueda confinar estos artefactos para asegurarme de que no caigan en las manos equivocadas.

 
     "Solo el primer trago es gratis cariño, ¿Deseas que te sirva otro?" me dijo la posadera en un tono mas o menos amable, pero el sol ya estaba totalmente en el cielo, la mañana estaba por terminarse y yo debía ponerme en marcha, lo primero que necesito es dinero e información.

     Salí a hablar con los aldeanos, al parecer no hay muchos problemas por aquí, sin embargo la guardia local parece un poco inquieta, se habla de una guerra civil, creo que no es el mejor momento para andar vagando por estos lugares.


     Me dirigí un poco al sur-oeste para buscar alguna presa, ya que no encontré trabajo disponible pensé en vender algunas pieles y carne, no tarde mucho en toparme con algunas cosas interesantes, entre ellas ese "Puente del Dragón" del que habían estado hablando. Mi especialidad no son las armas de cuerpo a cuerpo pero no tengo recursos para conseguir un arco o una ballesta, así que tuve que detenerme cerca de una hora a esperar entre la hierba a que un animal desprevenido pasara por el lugar.

     
     Y así fue como descubrí que la primera cosa que mataría en el terrible y peligroso territorio de Skyrim sería un conejo... bueno... por algo se empieza ¿No?. Mis habilidades están un poco oxidadas, pero no tuve muchos problemas para desollarlo, obtuve algunos ingredientes que tal vez me sean útiles luego y si no consumo su carne durante esta expedición, tal vez pueda venderla de regreso a la aldea.

     Continúe por el camino durante una media hora hasta ver una carreta sola, al acercarme pude notar que había una mujer en el suelo y fui a auxiliarla inmediatamente, aunque, al estar lo suficientemente cerca pude ver que ya tendría algunas horas tendida ahí, su cuerpo estaba rígido.

     Antes de poder pensar si quiera en qué había sucedido pude notar a unos guardias que se dirigían a mi, inmediatamente pensé que me culparían, su reacción normal debería haber sido el ponerse en alerta por que la escena era sumamente incriminatoria para mi, sentí que debía prepararme para el combate, incluso desenvaine mi espada, sin embargo, los guardias ni si quiera se inmutaron, pasaron de largo, no me voltearon a ver. Pude notar que eran elfos, pude ver que sus atuendos eran sumamente distintos a los de los locales, parece ser que no les importa si soy un asesino o un ladrón, claramente no están aqui para cuidar de las personas que viven en este lugar.


     Al menos no me prestaron atención, me sentí un poco mal por no poder ayudar a esa mujer, encontré su diario, parece que estaba emigrando buscando mejores condiciones de vida junto a su esposo que se había unido a la guardia imperial, ella era consciente de los peligros de estas tierras, de la hostilidad, escribió sobre posibles ataques de goblins, bandidos o brujas, ¿Qué carajo son los goblins?, en fin, no pude deducir que o quien fue el atacante, pudo haber sido cualquiera, tampoco me hizo sentir bien el hecho de rapiñar su cuerpo, pero bueno, ese alimento y el oro ella ya no lo utilizaría, si sus pertenencias estaban intactas al menos me da por pensar que fue una criatura y no un bandido quien asesino a esa mujer.

     Continué al sur durante un rato, la tarde caía y el clima estaba fresco pero no demasiado, aún así pude ver a lo lejos lo que parecía ser el reflejo de una nube de escarcha, pero el paraje no es lo suficientemente frío para que se forme hielo en este lugar, la curiosidad me ganó así que subí una colina para ver mejor, pude divisar a dos magos atacando a todo lo  que se movía, ¿Es que están dementes? no se me ocurrió con que objeto estarían matando criaturas con magia si no era para defenderse.


     Pude notar que estaban reanimando a todos los animales que asesinaban, solo si el nuevo cadáver era mas poderoso, esa fue mi respuesta, son nigromantes, luego de matar y reanimar a un conejo y un ciervo, cosa que me pareció sumamente absurda, corrieron al sur, casi en el horizonte, donde podía verse un mamut, supongo que se sentían con suerte, como dude de sus intenciones y me cabreo ver que asesinasen criaturas sin intención de aprovechar su carne, su piel o en legitima defensa, decidí seguirlos a una distancia prudente, yo jamás podría derrotar a dos magos en mi condición actual, sin embargo surgió mi oportunidad.

     Al parecer dos dientes de sable estaban acechando al mamut antes de que este fuera atacado por los nigromantes, los felinos se unieron a la batalla y lograron hacer mucho daño a los magos, uno de ellos mato a un diente de sable y el mamut mato al otro, por lo que solo quedaba un nigromante que, al intentar huir me descubrió entre la maleza y en un acto de desesperación me atacó con su hechizo de hielo. Los dientes de sable son criaturas muy poderosas como para que un nigromante principiante pueda resuscitarlos, así que no me preocupe por y ataque directamente al hechicero.

      Me hizo daño, pero el ya no estaba en condiciones de pelear mucho mas, lugre herirlo de gravedad con mi espada y al ver que intentaba tomar bocanadas de aire mientras respiraba con dificultad en el suelo, aseste un golpe final, el mamut se mostraba agresivo pero dejo de prestarme atención inmediatamente después de que envaine mi espada, como si supiera que yo no buscaba problemas con el, se dio la media vuelta y se marcho.


     No tenían muchas cosas de utilidad, si acaso eso me hizo confirmar que en realidad eran unos o algunos fragmentos de gema de alma, eso me confirmo que en realidad eran unos novatos, sin embargo el daño que recibí se hizo notar de inmediato, ¿Es que soy tan débil en este lugar? creo que debería ir con mas precaución. Acto seguido utilice mi hechizo de curación para regenerar mis heridas, funciono perfectamente por que no eran heridas muy serias, solo unas quemaduras por el hielo, siempre pensé que la magia de restauración es sumamente útil en cualquier excursión pero si las heridas son muy serias y se da una hemorragia, la magia de restauración podría ser incluso contraproducente.

     Camine un rato mas al sur de ese lugar y me emboscaron un par de lobos, resistieron más de lo que esperaba y durante la pelea uno de ellos mordisqueo las correas de mi armadura y mi armadura cayo en pedazos, era imposible utilizarla de nuevo, por fortuna había tomado la túnica de uno de los nigromantes que me había topado hace rato, así que me la puse, note que era más cálida que mi armadura y eso me vino muy bien, por que estaba anocheciendo y la temperatura estaba bajando.


     Eso me hizo reflexionar sobre mi equipo, es indispensable llevar un atuendo de repuesto ya que aunque algunas armaduras pueden quitarme mucho daño, con el tiempo y los golpes seguro tendré que cambiarlas o repararlas regularmente.

     Sentí una gran incomodidad, la suciedad se notaba en mi cuerpo y si en algún momento sufría de alguna herida aunque fuese superficial, esta podría infectarse, no hay nada más molesto que ir con fiebre y mucha debilidad vagando en espacios abiertos, ya soy lo suficientemente vulnerable. Aproveche que no había ni un alma cerca y la luz tenue del atardecer para darme un baño a la orilla del río donde me encontraba, tuve que hacerlo rápido antes de que la temperatura disminuyese aún mas, pero después de ello me sentí sustancialmente mejor.


     La noche ya me había alcanzado así que decidí regresar, desconozco que tipo de criaturas diurnas rondan por estos lugares así que emprendí mi regreso inmediatamente, creo que mi sentido de la orientación me falló, encontré un camino el cual pensé que era el camino de regreso pero este me llevó a un valle un poco escarpado, el camino tenía delimitaciones de piedra y subía una colina notablemente inclinada, a lo lejos pude ver que había una granja y se veía mucho movimiento, antorchas de multitud en la lejanía.

     Cerca, en un cruce de caminos pude divisar a un bandido ondeando una daga, al verme exclamó emocionado una frase cliché haciendo alusión a su desesperación por ver que objetos de valor llevaba encima. Por un instante olvide que el atuendo que llevaba en ese momento no estaba hecho para el combate directo, desenfundé mi espada y cargué contra el, logré dañar bastante su armadura blandiendo un par de veces mi espada, pero el no había sufrido daño alguno, luego de que se calmase un poco el frenesí del momento pude percatarme de que había dos sujetos con sus armas desenvainadas en la lejanía, corriendo en dirección nuestra, no podía saber si eran más bandidos o si podrían auxiliarme a mi así que decidí terminar rápido, luego de que mi oponente abanicara con su cuchillo, me lance a un lado rodando sobre el suelo para flanquearlo y pude atacarlo unas tres ocaciónes mas con mi espada, uno de mis ataques logró herirlo de gravedad en el cuello y el bandido se recosto inmediatamente para desangrarse lentamente.


     Resulto que los tipos eran bandidos después de todo, tuve que alejarme para tener más espacio, los dos intentaban alcanzarme con masas y otro más venía en camino, supuse que si los 3 eran tan débiles como el bandido anterior, podría manejar la situación, pero en unos momentos me vi rodeada cuando llegaron otros 4 bandidos más, era una multitud enorme, 7 bandidos intentando darme alcance y yo sin una armadura decente.

     Intente alejarme aprovechando que podía moverme con más libertad, aunque la mayoría portaba armaduras de cuero que no les hacían demasiado peso, cometí un terrible error al intentar esquivar a uno de ellos que tenía un mandoble de hierro en sus manos y recibí un fuerte golpe de una masa en un costado, uno de los bandidos logró flanquearme y me dio alcance, pude sentir como el filo irregular de la masa de hierro atravesó fácilmente la túnica y esta comenzó a tornarse de color rojo en un instante. Otros dos se abalanzaron a mi con cuchillos y yo intenté esquivarlos pero el golpe con la masa me desequilibro lo suficiente para recibir ambos ataques, la túnica se rasgo completamente, los harapos que quedaron colgando estaban pintados de rojo y goteaban incesantemente de mi sangre, sin envainar mi espada, intente usar mi hechizo de restauración, pero no fue efectivo, mis heridas eran serias.

     Intenté correr a la cabaña al final del camino pero no había nadie que me pudiera auxiliar, parece que esa turba de bandidos estaban asaltando el lugar y yo llegué en el peor momento posible, no soy ninguna heroína, no llegue a salvar a nadie, llegue a perturbar un avispero con el que no podía manejar.

     En mi camino a la cabaña solo había un bandido, los otros 6 corrían tras de mí, el bandido que tenía enfrente me apuntaba con arco y flecha, pensé que si era el único que podía hostigarme a distancia era una ventaja de mis enemigos que debía eliminar. Tensó su arco y lanzó una flecha hacia mi pecho, que me dio alcance pero por fortuna golpeó mi hombro, casi pierdo la conciencia en ese momento, pero levante mi espada y lo abatí en 3 ataques consecutivos. A este punto yo procuraba hacer ataques débiles y rápidos, solo guardaba mis energías para esquivar y correr.

     No me había percatado en su momento pero había suficiente distancia entre los bandidos 6 bandidos restantes y yo, al parecer estaban seguros de que moriría a manos del arquero y habían dejado de seguirme, tome el arco y el carcaj de flechas y comencé a lanzar una tras otra, falle algunas pero acerté en algunos brazos y piernas, hasta que dejaron de esquivar y se organizaron para cargar contra mi de nuevo.


     Había una chica bandido, con una maza y un escudo, tenia una pechera de hierro pero... no tenía pantalones, en ese instante no pude pensar otra cosa que: "en realidad debí haber llegado en muy mal momento", de inmediato salte una pequeña barda de piedra y baje por camino paralelo al camino de piedra por donde los bandidos subían, por la parte superior de la colina se dispersaron un poco para evitar que encontrara una nueva ruta de escape. Yo no sabía si había más arqueros entre la multitud así que me resguarde detrás de una pequeña carreta con un cofre, pienso que era el botín que habían sacado de aquella cabaña.

     Esperaba a que fueran a por mi pero fue solo uno de ellos, uno que ya había herido anteriormente y cargó con todas sus fuerzas contra mi, no tenía energías para esquivarlo así que giré mi espada para sostenerla con las dos manos y la interpuse en la trayectoria de su masa, mi espada de hizo pedazos inmediatamente, el bandido dio un par de pasos mas por el impulso de su ataque y yo aproveché para sacar nuevamente el arco y asestarle una flecha en el cuello.

     Fue una fortuna que luego de eso, todos estaban espectando al rededor, tomando su distancia, gritando estupideces como "Date la vuelta para que pueda acuchillarte por la espalda" en tono burlón, yo me limitaba a descargar mi coraje insultándolos mientras sacaba la armadura de cuero del bandido que acababa de matar, para reemplazar mi túnica hecha ya un arapo sin utilidad. 

     Dentro del cofre había una poción de curación, era un frasco enorme, lo tomé inmediatamente y mis hemorragias se detuvieron, aunque aún tenía heridas abiertas pude cerrarlas con mi hechizo de restauración, ya que me encontraba en mejores condiciones tome la masa de el bandido que ya había rapiñado comencé a correr "si no hay mas arqueros o magos, puedo salir de esta" pensaba.


     Yo continuaba corriendo, esquivando, dando algunas abanicadas con mi nueva masa y corriendo nuevamente, los bandidos no paraban de gritar que no peleaba honorablemente, como si pelear a solas contra una turba de bandidos en un combate directo fuera algo honorable... "Imbéciles" pensé. Ocasionalmente recibía daño superficial de alguna masa de madera o un cuchillo de hierro, en realidad solo me preocupaba la masa encantada de la bandida sin pantalones y el tipo del mandoble.

     Uno a uno fueron cayendo por sus heridas, al final mi estrategia funcionó, logre abatir incluso al bandido del mandoble, que movía su espada lentamente mientras yo lo flanqueaba para atacarle y alejarme de nuevo.


     Mi cabeza estaba descubierta así que tomé una capucha de uno de los bandidos muertos, al menos las pieles de animales podrían evitar que pierda un ojo el día de hoy, no me percate de cuanto daño me habían hecho nuevamente, goteaba sangre de mi abdomen, logre tomar distancia nuevamente y eliminé a otros dos bandidos con mi arco, ahora solo quedaba la tipa sin pantalones, pero mis flechas no eran efectivas, tenía un enorme escudo de hierro que me hacía muy difícil apuntar a sus puntos vitales. Al parecer su masa estaba mucho más afilada que la mía, me provocaba un daño impresionante, en unos instantes agote mi reserva mágica intentando regenerar mis heridas.

     Intenté acabar el combate usando todas mis fuerzas en un ataque directo, cargue contra ella pero no pude desequilibrar su postura ni atravesar su escudo, ese maldito escudo me dio demasiados problemas, ahora ya no tenia fuerzas para esquivar ni para detener sus ataques, solo me movía hacia sus flancos para evitar sus embestidas.


     Logre asestar una decena de golpes pero el costo fue muy alto, si, ella esta muerta pero yo termine en condiciones deplorables, mis heridas eran muy serias y mi magia no podía solucionarlo, fui directamente a la cabaña al final del camino para buscar vendajes o pociones para cerrar mis heridas pero lo que encontré fueron skeevers, nunca había visto tantos skeevers juntos, logre matarlos a todos pero me mordieron un par de veces, seguramente mis heridas abiertas se infectaron con los asquerosos dientes de esos roedores.

     Dentro de la cabaña solo encontré a un campesino muerto y más skeevers, todo estaba muy desordenado, parecía que el hombre había muerto hace días, eso explicaría la infestación. Tome una silla y me senté un rato para recuperar el aliento e intentar cerrar mis heridas nuevamente, luego de una hora aproximadamente, sentí fiebre, debilidad y dificultad para moverme, los skeevers me habían enfermado de Ataxia.


     No podía caminar muy rápido, apenas daba pasos cortos debido a la Ataxia y a mis heridas pero quedarme ahí sería un error, si la enfermedad progresaba afectaría más mi capacidad para moverme y mis fuerzas menguarían tanto que seguramente no podría ni si quiera dar un paso con la armadura puesta.

     Caminé lento durante unas 2 horas aproximadamente, empece a sentir frío pero no sabía si era por el desangramiento o por que en realidad la temperatura estaba bajando así que me pare a descansar un rato, tome una mochila que le quite a uno de los bandidos que me atacó y de ella saque unos cuantos platos y un cubo de madera que había tomado de la cabaña, los usé como leña y con un poco de magia que había recuperado encendí una fogata para recuperar calor y descansar.

     
     Luego de descansar durante unas 3 horas, estaba cerca el amanecer, tenía algo de sueño y cansancio pero tenía que continuar antes de que la Ataxia progresara aun más, podía sentir mayor debilidad a cada momento, pero mis hemorragias habían disminuido, pude utilizar un poco de magia para recuperar salud y evitar seguir desangrándome, al amanecer logré llegar a Puente del Dragón nuevamente, lo primero que hice fue buscar a alguien que me vendiera una pocion para curar la Ataxia, pero al parecer no había nadie, le pregunte a un sujeto con una carreta que, pensé que podría ser comerciante y en cambio me ofreció llevarme a una ciudad donde podría atender mi enfermedad.


Fue así que emprendí camino a Soledad.

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