A caballo | Midas 20 Última semilla, año 201 de la 4ta era



     Al amanecer, ya que tenía todos mis pendientes con materiales y artículos para vender hechos desde el día anterior, me salí de la ciudad desde las 6am y fui a los establos, al parecer era muy temprano asi que para matar el tiempo hice algunos trabajos que me generaran algunas ganancias, me tomé la libertad de cosechar todos sus puerros, coles y patatas y para cuando los granjeros abrieron los establos, yo ya tenía un buen montón de leña partida.


    Utilicé parte de la leña para hacer una fogata y calentarme, el frío era muy intenso en ese momento del día, cuando la agricultora salió, me pagó el trabajo de cosecha y me indicó donde estaba su esposo, el dueño de los establos con quien ya había hablado el día anterior, cerramos el negocio por la compra de uno de sus caballos a cambio de mil septims, el hombre me ensilló el caballo e inmediatamente pasé todos los artículos de mi mochila que no quería estar llevando conmigo cada vez que iba a pié, como los materiales de flechería y el equipo que no usaba en ese momento. 


     También aproveche el oro que me sobró para comprar una tienda de campaña, que también guardé en la montura de mi caballo, como ya tenía todo listo, fui por mi siguiente panfleto, a las orillas del mar de los fantasmas había una embarcación encallada donde se refugiaban unos forajidos, así que monté al norte nuevamente, no me detuve hasta llegar a un fuerte que yo pensé, sería el cuartel de aquellos elfos que ya había visto en varias ocasiones, pero me equivoqué.

     Ante mi presencia salieron a recibirme con arma en mano dos bandidos y otros dos más me disparaban flechas para intentar cortarme el camino. Desenfundé mi masa y desde el caballo pasé varias veces para golpearlos a toda velocidad, los golpes de esta manera eran mucho más contundentes pero recibí un par de flechas que me hicieron mucho daño y tuve que bajar del caballo para refugiarme detrás de unas rocas.


     Mi mano estaba temblando y mi puntería empeoro demasiado, posiblemente por las heridas que recibí, finalmente pude abatir a los arqueros y cuando llegué a la puerta del fuerte, vi a un bandido resguardando la puerta principal, decidí que tenía que solucionar mi problema de pulso con mi brazo izquierdo, apunté, sostuve la respiración y tensé mi arco hasta que el temblor desapareció, cuando el guardia se percató de que yo estaba ahí, en la entrada, yo ya había soltado mi flecha.







     Recibí mucho daño durante la última pelea, así que tuve que esperar para recuperarme un poco, mi capacidad de regeneración regreso lentamente, luego entre al fuerte para matar a 3 bandidos más, de este lugar saqué un pico de guerra con más filo que mi anterior masa, como la masa que cargaba estaba encantada con trampa de alma, decidí guardarla en la montura.

     Al salir del fuerte monté nuevamente a mi caballo, hmm... al escribir esto pienso que debería ponerle un nombre, ¿Como debería llamarlo? bueno ya se me ocurrirá algo. Justo detrás del fuerte había un gran acantilado que terminaba en la playa, donde se podía ver el barco encallado que estaba buscando, tenía que rodear ese acantilado pero antes, pude ver en el horizonte un enorme castillo, me pareció un tanto tétrico pero aún así me quede unos instantes admirándolo, incluso desde aquel peñasco se veía que era una construcción enorme.


     Tal vez en alguna ocasión vaya a curiosear, quien sabe, tal vez pueda haber algún artefacto daedra escondido por ahí.

     Continué mi camino y encontré un cuerpo, parece que alguien había sido asesinado, aunque no encontré señales de que hubiera habido una pelea en ese lugar, es una especie de guardia, desconozco de que ciudad, pero su armadura es mucho más cálida y fuerte que la mía, también tome de su cuerpo un enorme martillo de guerra, al no haber ningún poblado cerca, no podría haber hecho nada por el, después de todo, los muertos no necesitan cosas.


     Cuando llegué al campamento bandido, me acerqué sigilosamente y comencé a dispararles flechas, logré matar a dos de ellos de esa manera, el tercero era el líder de esa escuadra de bandidos y era notablemente más fuerte, inmediatamente se acercó a mi y me atacó con hechizos de hielo. 


     Logré hacerle suficiente daño con mis proyectiles como para asestar solo dos golpes contra el antes de que cayera al suelo, el botín no era muy bueno, pero me pico la curiosidad y me sumergí para explorar la parte unida del barco, pude encontrar unos cuantos cientos de septims, tal vez había más pero mi condición física no es suficiente para nadar en esas aguas, casi pierdo el conocimiento solo en un par de minutos de nadar en esas aguas.

     Tras secarme y coger calor nuevamente, regresé a Soledad, donde pude obtener unas cuantas monedas más y esta vez ya había juntado suficientes materiales para fabricar unas cuantas flechas más, que hasta este momento, solo había podido obtener flechas recogiéndolas de los cuerpos de los bandidos.


     Parece ser que no hay más misiones de caza recompensas en esta ciudad, tal vez el día de mañana viaje al sur, a un clima más cálido para conocer más sobre la geografía del país y procesar algunas pieles, espero con el tiempo poder fabricar mejor equipo para acercarme un poco más a mi objetivo.

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